ENTREVISTA A DIONISIA GARCÍA, POETA Y ESCRITORA

DIONISIA GARCÍA, POETA Y ESCRITORA CON MAYÚSCULAS

  

Entrevistamos a Dionisia García, recientemente galardonada como Murciana del Año 2018, y por la Comunidad Autónoma de Murcia por Servicios Distinguidos el Día de la Región, 9 de junio de 2019.

Cuando frecuentas

los mismos lugares

en los años,

posible no advertir

esa pátina leve

que el tiempo deposita;

pero, ante la mirada

de otros ojos más nuevos,

aquello que veneras

aparece gastado,

lo mismo que tus manos y rostro.

No por eso la vida es menos bella

y las costumbres tienen que ser otras.

El problema es saber acomodarse,

acudir a la cita como aquel primer día

y hasta que llegue el último.

(Poema XXXIII, de Las palabras lo saben, 1993)

 

Dionisia García es ese lugar, donde la costumbre se acomoda y permanece bella, cuando declara aprender de quien escucha. Su declaración resulta tan convincente que una, ilusa, hasta cree por un segundo que puede enseñar algo a Dionisia. ¿Acaso es posible? Es solo cuestión de la mirada, la suya, que hace nuevo lo gastado y mis penas, distintas o de siempre, se desvanecen ante el interrogante de su calma.

E: Cuéntanos, Dionisia, ¿En qué consiste ese galardón por Servicios Distinguidos a la Comunidad autónoma?

D: Bueno, el Presidente me llamó y me preguntó si quería aceptarlo. Yo dije que sí, sin saber muy bien por qué. Dicen que por mi trayectoria poética y literaria, etc, etc., pero yo quiero pensar que es porque siempre me ha gustado recibir a personas jóvenes o no tan jóvenes que les gusta escribir y he pasado mucho tiempo leyendo sus escritos. Me gusta ayudarles. Siento que es indiferente, si el tiempo lo dedico a escritos míos o a escritos de los demás. Al fin y al cabo, creo que es lo mismo. Me gusta impulsar a otros que buscan orientación.

E: En la rápida vida actual, los sistemas de relaciones humanas parecen cambiar constantemente ¿Qué crees que permanece?

D: Yo estoy de acuerdo con el progreso. El problema es que las tecnologías van mucho más rápidas que el desarrollo espiritual y social del ser humano. La tecnología sirve para cosas muy buenas o para lo contrario. Si te acercas a alguien de forma agresiva, la relación va a ir mal. Si te acercas con una sonrisa, puedes entender a la persona y darle lo que necesita.

Por mi edad, noto que, al pasar cerca de la gente y sonríes, te das cuenta de que sonríen y eso es suficiente para sentirte satisfecho. Pasa, especialmente, con las personas en sillas de ruedas que agradecen esa sonrisa y esa mirada.

No quiero ser pesimista, porque este mundo tiene cosas buenas. Hay organizaciones dedicadas a los otros. Lo ideal es darse generosamente sin esperar nada, pero la contraprestación la tienes, aunque no quieras. La lección que hay que aprender en el capitalismo es que se puede renunciar a muchas cosas que no necesitamos. Venimos desnudos al mundo y nos vamos desnudos. Estamos en este mundo por tan poco que no merece la pena luchar por tener tantas cosas.

Recuerdo que fui a Fuente Álamo a hacer un documental y vi a mi hermano Pedro Luis. Murió tres días después. Cuando algo te afecta, te das cuenta de lo poco que valen las cosas.

 

Un día no estaremos en el ser,

en este ser de hoy,

de nosotros y de todas las cosas;

habremos sido aliento,

humo,

rosa,

crespones encendidos,

colores,

carcajada,

agua,

risa,

fuego,

llanto,

chispeante zozobra,

aburrimiento,

cadena,

trance,

alas,

enarmonías,

números,

enseres,

acribadas y mínimas materias,

destierro,

libertad áurea.

Suspendidos de ignoradas atmósferas,

miraremos distantes

esos puntos que fuimos

y quedaron en otros

sin posesión alguna.

 (No estaremos, de El vaho en los espejos, 1976)

 

E: Los seres humanos construimos y destruimos, desde a nosotros mismos, a nuestros semejantes y al entorno, con los ecosistemas que nos rodean. Sin duda, necesitamos hacerlo mejor de lo que lo hemos hecho hasta ahora. ¿Dónde está, según Dionisia, la clave para mejorar?

D: Los gobiernos y los capitalistas pueden hacer que el mundo tenga o no para comer. Las ONGs palían algo, pero hay que hacer un reparto mayor. Veo muy bien los gestos de los millonarios que ayudan a causas nobles. Son gente concienciada con la pobreza y no me parece bien que reciban críticas. Lo importante es que dan a los demás y hacen un bien. Si se desgravan o no, no importa. Lo cierto es que hay que ayudar a los demás. No tenemos más solución. Y desarrollar energías limpias, para cuidar el planeta.

E: Si tuvieras el poder de poner tres cosas y quitar otras tres en el mundo, ¿qué quitarías y qué pondrías?

D: Pondría amor, generosidad y respeto, el no pasar por el otro como si fuera un objeto.  También controlaría el progreso y las redes sociales.

Quitaría la violencia, por todas esas muertes de seres inocentes en muchos países.

Quitaría el racismo o desprecio a las razas diferentes.

E: ¿Y la tercera cosa para quitar? Dionisia calla en busca de respuesta. Al cabo de unos pocos segundos, se vuelve a preguntar:

D: ¿Tú qué quitarías?

E: Y la encuestadora encuestada responde: la mentira, origen de casi todos los males. Dionisia gesticula ampliamente:

D: Oh, sí desde luego. Lo suscribo totalmente. Quitamos la mentira, claro, claro.

E: Y entre acuerdos y risas, es hora de despedirnos, hasta siempre.

¡Muchas Gracias, Dionisia!

¿LIBROS O TABLET?

¿LIBROS O TABLET?

RESUMEN: Fin de curso, tiempo de planificaciones para el siguiente. El debate sobre qué herramienta de estudio emplear con los alumnos queda abierto de nuevo. Unos profesores son partidarios de tablets y otros de libros. ¿Se eliminan los libros de las aulas porque hay que seguir «el ritmo de los tiempos»? ¿Se da la espalda al lenguaje en el que nuestros hijos han nacido? Los profesores discuten y los padres también quieren dar su opinión. La cuestión quizás pase por discutir menos y dar a libros y tablets su tiempo, función y revisión.

Es inteligente adaptarse a los tiempos. También lo es aprender a usar las herramientas que cada época proporciona a sus habitantes. La era de la información está repleta de posibilidades para quien abre su mente al mundo. Los recursos, desde la ventana global, resultan ilimitados. Tal vez, porque siempre lo hayan sido, aunque nos hayan educado en la sensación de la escasez y la autolimitación. Y esa perspectiva no hay más remedio que cambiarla.

La cuestión no es tanto si cambiamos la herramienta, sino si aprendemos el uso positivo de la misma, igual que deberíamos reflexionar sobre el uso que hemos hecho de la anterior.

Un libro es mucho más que una recogida de contenidos en un papel. Cualquier libro representa una puerta a mundos conocidos, desconocidos e ilimitados. Es un amigo que se afianza con el contacto, se transforma con las pasadas y te obliga a ser paciente para poder desgranar todo el mensaje que no alcanzaste en la primera lectura. Los libros de estudio deben ser pocos y con los mensajes claros sobre lo tratado. De escritura impecable, bien estructurados. Las fotos y los colores deben reducirse a la mínima expresión: que sirvan para realzar la idea principal del texto, sean un apoyo, no un distractor. El libro de texto ideal debería conectar materias, no considerarlas cajones estancos separados e inamovibles: las matemáticas hacen referencia a la física, esta a la historia o la filosofía que a su vez conecta con el lenguaje, los idiomas, la ética o las artes. El peso ha de ser ligero y no más de tres libros de texto por curso para, eso sí, estudiarlos y trabajarlos de principio a fin al máximo.

La cuestión es que se ha degenerado la forma y la función de los libros: hay demasiados en número por curso; con materias desconectadas; con exceso de distractores; donde año tras año queda un porcentaje de sus contenidos sin dar, desaprovechando su razón de ser. Pesan una barbaridad, lo cual resulta perjudicial para las espaldas y posturas de nuestros hijos que deben cargar con unas mochilas plomizas cada día.

Ante tales desventajas, el uso de la tecnología ofrece una alternativa de poco peso y mucha información, al alcance de un solo dedo. Sin embargo, las herramientas han de ser complementarias, no sustitutivas. Un libro enseña, además de sus contenidos, a calmar la atención, gracias a su condición de quieto. La mente se abre a la imaginación cuando le permiten la quietud, no ante el continuo movimiento. Un libro es un integrador de sentidos: vista, tacto, olfato. Una Tablet estimula lo visual y ayuda con el sentido auditivo que falta. Juntos favorecen la fijación del aprendizaje y la memoria. Pero no cometamos el error de creer que los niños van a aprender a hacer problemas de matemáticas viendo un vídeo, sin pararse a descifrar el mensaje del enunciado, sin hacer un análisis de información relevante e irrelevante, sin ordenar qué datos me dan y cuáles piden. Para ello, necesitamos tomar contacto con la escritura y la lectura, eliminar los distractores y abrir las asociaciones de nuestra personal imaginación. No perdamos aquello que nos mejora. Simplemente, hagámoslo más eficaz y divertido.

Ejercicios que más activan nuestro cerebro, según RYUTA KAWASHIMA

Leer en voz alta.

Resolver cálculos sencillos rápidos.

Escribir a mano.

Curso de motivación y mediación en los grupos de trabajo. HOSPITAL DE CIEZA, MURCIA.

Un proyecto piloto de formación en mediación y motivación en el trabajo acaba de terminar en el Hospital de Cieza. Promovido por doña Carmen Cano del Servicio Murciano de Salud, con la colaboración de Mercedes Matás (los días 21 y 22 de mayo), ha constituido un punto de encuentro para el personal del Hospital de Cieza. Los profesionales de la salud han compartido experiencias y conocimientos sobre conflictos en el trabajo, técnicas de comunicación y habilidades mediadoras. Todos forman parte de una organización donde las interacciones y la necesidad de colaboración son continuas. Para dotar de estrategias positivas y del conocimiento de que existen recursos para facilitar dicha colaboración, se han iniciado estos cursos formativos, con la intención de ser extendidos a más personal sanitario en la Región de Murcia.

Felicidades por la iniciativa, Carmen.

EDUQUEMOS EN LA DENUNCIA Y ACABAREMOS TODOS EXPULSADOS

RESUMEN: Educar en convivencia escolar implica el conocimiento de la realidad de ese particular contexto. Nuestros hijos y alumnos están de forma obligatoria conviviendo durante años con muchas personas entre las que pasan gran parte de las horas del día. Procurar un entorno seguro y positivo para ellos tiene más que ver con educar en democracia, objetividad, empatía y compromiso con las buenas acciones, que con listados de faltas, castigos y denuncias que deben quedar para las situaciones más graves e inevitables.

 

TEXTO:

Llevamos el castigo grabado a fuego. En los dos últimos Institutos de Secundaria que visité para explicar en qué consistía la filosofía de la mediación en los colegios, los chicos y chicas adolescentes me respondieron con el mismo escepticismo: “Eso no funciona. Nadie va a querer hablar ni reconocer que ha hecho algo. Hay que castigar. Si no hay castigo, los malos quedan impunes”.

Yo les lanzaba preguntas reflexivas, para ver si, en sus jóvenes mentes, se abría la posibilidad del cambio: «¿Realmente creéis que no sirve de nada que alguien se comprometa a hacer algo bueno por otro alguien de manera que se repare el daño? ¿Creéis que es más útil para la víctima que quien le ha molestado esté tres días fuera del colegio? ¿Le repara verdaderamente eso? ¿Y qué pasa después, cuando vuelve? ¿Qué se ha solucionado?»

Los estudiantes reconocían que no se solucionaba nada después, pero así, al menos, había un castigo. ¿Es eso educación en convivencia? Mi lema de “No buscamos culpables, buscamos soluciones” no pareció calar en sus ánimos ávidos de castigos para “los malos”. Seguimos sin avanzar del esquema del bien y del mal, sin preocuparnos de educar en las circunstancias, la empatía y los compromisos reparadores. ¿Queda todo eso para unos estúpidos idealistas entre los que me incluyo?

Sin embargo, en mis observaciones descubro que los profesores agotan las estrategias y energías buscando a los culpables que, normalmente, no salen a la pregunta de «¿Quién ha sido?» Pregunta inevitablemente seguida de un “si no sale el culpable, todos castigados”, en un no entiendo en qué exitoso recurso de castigar a todos los inocentes para “no fallar”. Pésima educación en el Estado de Derecho, donde se prefiere (o eso dice la ley) que un culpable esté en la calle antes de que haya un inocente en prisión. Ley, por cierto, excluida de la escuela por la fuerza de la costumbre.

Mi experiencia, al contrario de esta costumbre, me demuestra una y otra vez que los niños y jóvenes son capaces de hablar de los hechos cuando se tratan como hechos, no como acusaciones. Que son capaces de reconocer qué han hecho o visto cuando se trata de compartir opiniones, experiencias y datos. Que son capaces de entender la filosofía de la solución dando alternativas de comportamientos y comprometiéndose eficazmente en la resolución de los conflictos y la reparación de las personas.

Tal vez resulte difícil de creer tal realidad, pero os aseguro que los ejemplos son de carne y hueso, no fruto de mi idealista imaginación. Entiendo el escepticismo de mis últimos visitados cuando he leído la noticia de la normativa que se quiere implantar para el 2020 en Madrid. Claro, lo siguiente a «si no sale el culpable, todos castigados» es castigar a quien no dice quién es el culpable. Bonita educación. Aunque, con ese razonamiento, ¿quién, en la vida adulta, no se encuentra a diario con situaciones para denunciar? ¿Quién no ha recibido molestias de otro o ha visto que a otro lo molestaban? ¿Quién no ha visto a padres agrediendo a sus hijos o a hijos agrediendo a sus padres? ¿Quién no ha sabido “desde siempre” que en tal o cual casa de mis vecinos el marido pegaba a la mujer “de vez en cuando”? ¿Quién no ha visto insultos o burlas por la calle?

¿Y quién fue corriendo a denunciar o cogió el teléfono para dar la voz de alarma? ¿Cómo exigimos a los jóvenes que hagan algo que los adultos no hacemos? ¿Y qué pasa si el alumno o alumna denuncia y es el profesor o profesora quien decide que eso “no tiene importancia” o “no es así como el alumno lo dice”? ¿Qué recibimiento le espera entonces al «denunciante» entre sus compañeros?

La solución ha de ser otra. Los criterios educativos no pueden ser tan inconsistentes como “que sean los centros quienes determinen la gravedad de las conductas y las medidas a adoptar”, como dice el artículo. No se trata de «dejar impunes», sino de cambiar hacia la cultura del respeto y la responsabilidad solidaria por convencimiento, en vez de por castigo. Si las normas de nuestros dirigentes se dirigen a estimular la denuncia, tengamos cuidado, pues pronto acabaremos todos expulsados…, aunque no sepamos muy bien de qué.

ÚLTIMAS PLAZAS PARA EL CURSO DE MEDIACIÓN EN ENVEJECIMIENTO

Desde el Grupo de Trabajo de Envejecimiento del Colegio Oficial de Psicólogos de la Región de Murcia, se lanza esta iniciativa de acercamiento del lenguaje y las posibilidades de la mediación en los entornos de trabajo con ancianos: familias, dependencia, residencias, relaciones interpersonales y organizaciones. Todo un mundo presente con una interesante visión de futuro. Gracias.

https://www.colegiopsicologos-murcia.org/web1/index.php/formacion-121/cursos-cop-rm/2562-curso-pautas-de-mediacion-en-envejecimiento

EL ANFITEATRO PRESENTA A SUS PERSONAJES

Después de varios meses de ensayos, queremos compartir con el público las primeras palabras. Con la timidez propia de los comienzos y, a pesar de mil obligaciones que nos limitan el tiempo, las horas con estos jóvenes nos sanan, las risas crecen y vuelve la esperanza.

Gracias.

 

 

FANNY. —“La banda” … Lo dices como si fueran delincuentes… A mí me parece muy bonito que se preocupen por ser buenos mediadores.

 

NOEL. —Claro, todo empezó por eso, porque se ríe de dos chicas del Instituto y ellas no dicen nada.

ROBERTO. — ¿Y tú por qué te metes? Si no dicen nada, será porque están conformes y no les importa, ¿no te parece?

 

El teatro es una pequeña vida cotidiana en movimiento. Un espejo de nuestro día a día, al mismo tiempo, que la fantasía de una realidad distinta y ¿por qué no? mejor. El gran secreto es que nuestro cerebro, a la hora de sentir, no distingue entre realidad y fantasía: si es capaz de sentirlo, desata los mismos canales de información hacia el resto del cuerpo que cuando es real… Y es entonces cuando creemos en que el dolor, la esperanza y la magia son ciertos.

FELICIDAD

 

ROBERTO. —No sé qué hacemos otra vez aquí. Ya hemos pasado por esto. Tenemos nuestro acuerdo.

NOEL. —Yo no tengo nada más que decir. Total, no se me ha hecho caso.

MARGA. —Así que, por lo que decís, entiendo que para vosotros es importante tener un acuerdo (señala con la mano abierta hacia arriba a Roberto) y que os hagan caso (señala con la mano abierta a Noel), ¿es así?

ROBERTO. —Más o menos.

NOEL. —Hubiese estado bien, pero ya ves. Si ya hemos hecho la mediación con la profesora, ¿a qué os metéis ahora vosotros?

ADELO. —Somos vuestros compañeros. Como estéis nos importa. Afecta al clima del centro. ¿Estáis satisfechos de cómo ha quedado el resultado?

 

 

ELÍAS. —Un momento, chicos, que yo me aclare. Vamos por orden. El tema chicas, ¿es el tercero o queréis tratarlo ahora?

 

RESPETO

VERDAD

 

JOSEMA. —¿Estás segura de eso, Fanny?

FANNY. —Totalmente, Josema. Yo misma he hablado con el chico en cuanto su tutora me lo comunicó. Se llama Alejandro.

JOSEMA. —Ahora mismo voy a consultar el sociograma a ver cómo está considerado en su clase. No sé qué se nos ha escapado. Habrá que hacerle una evaluación de asertividad y autoestima. Necesitamos estimular su resiliencia… Ay, ¡Dios mío! ¿De otro centro? ¿Dices que el agresor es de otro centro? Eso lo complica todo.

 

NARRADORA. Según cuenta Michael Ende, Momo tuvo suerte de sentirse acogida por gente tan amable. Aunque, lo más extraordinario en la historia de Momo es que… Momo sabía, como nadie, … escuchar”.

¿Qué? ¿Que eso no es especial? ¿Han dicho que cualquiera sabe escuchar?

Muy pocas personas saben escuchar de verdad. Tal vez, a la manera de los antiguos, necesitemos de nuevo un anfiteatro donde, esta vez, nos entrenemos como naciones en busca de paz. Os invitamos a recordar esa manera “única” que Momo tenía de escuchar.

El SERVICIO EXTERNO DE CIENCIAS Y TÉCNICAS FORENSES (UMU) apuesta por la Mediación

El Servicio Externo de Ciencias y Técnicas Forenses de la Universidad de Murcia (SECYTEF) ha sido noticia en numerosas ocasiones por su implicación con el estudio de la violencia y el diseño de instrumentos científicos y programas de mejora del bienestar psicosocial y laboral.

Un resumen de la última es el siguiente:

El último informe de siniestralidad laboral publicado por el Ministerio de Empleo El sector sanitario sufre habitualmente, según el último informe de siniestralidad laboral del Ministerio de Empleo, un total de 5.627 accidentes laborales en jornada, de los cuales casi la totalidad de los mismos han sido leves. El sanitario es también un sector que destaca en cuanto a un mayor número de bajas laborales. Otros factores de estrés como los turnos, el público al que asisten que llega con dolencias físicas o mentales aumentan la probabilidad de riesgo.

El grupo de ‘Salud Laboral’ de la Universidad de Murcia, del que es investigador principal el profesor Bartolomé Llor Esteban, junto con el grupo ‘Psicología Social’, dirigido por el profesor José Antonio Ruiz Hernández, investigan sobre los aspectos psicosociales relacionados con el trabajo, con especialidad en el sector sanitario.

«Medimos variables sociodemográficas y sociolaborales (edad, sexo, años de experiencia, formación, etc.); el grado de satisfacción laboral, la presencia del denominado síndrome del ‘burnout’ o del quemado en el trabajo, el bienestar psicológico de los profesionales y también hemos elaborado y publicado una serie de instrumentos para tratar de medir la hostilidad laboral, tanto entre los propios profesionales (acoso laboral), como las conductas hostiles por parte del paciente hacia los profesionales sanitarios».

Todo ello nos ha llevado a plantearnos el punto de vista del paciente, como usuario y persona que sufre por su enfermedad, siente incertidumbre, a veces no se le informa suficientemente sobre la gravedad de su problema y de los tiempos de espera.

En los últimos tiempos ha surgido el movimiento llamado “humanización” de la atención sanitaria. Los sanitarios de la Región de Murcia son pioneros en dicho movimiento. El pasado mes de abril se celebró en la ciudad de Murcia el I Congreso Internacional de Humanización en Urgencias, Emergencias y Catástrofes.

Entre otras ponencias y proyectos, se presentó y aprobó la puesta en marcha de la denominada ‘Ambulancia del deseo’ (Wish Ambulance), cuyo presidente y fundador es el holandés Kees Veldeboer, un antiguo conductor de ambulancia cuya experiencia con un paciente en estado terminal que le solicitó durante su traslado poder ver el mar por última vez, marcó su futuro y le llevo a fundar esta organización implantada en numerosos países de todo el mundo. El Congreso fue organizado por el Proyecto «Hurge» (Humanizando las Urgencias y Emergencias), siendo sus cofundadores los murcianos Manuel Pardo Ríos y José Manuel Salas.

En cumplimiento de sus objetivos, el Proyecto ‘Hurge’ propone varias líneas estratégicas: humanizar el proceso al final de la vida, diseños humanizados de los servicios, habilidades del profesional que humanizan, alianza terapéutica con la familia, proceso de urgencias centrado en la persona, cuidado de los profesionales, innovación y tecnología humanizada e investigación en humanización. «En esta última línea colabora nuestro grupo de investigación de la Universidad de Murcia, con un proyecto de salud laboral de ámbito nacional en servicios de urgencias».

En proyecto ‘Hurge’ se está trabajando en la redacción del primer Manual de Humanización en Urgencias, Emergencias y Catástrofes, que contará con más de 30 capítulos y autores de diferentes países, que estará disponible en un formato de descarga gratuita para todos aquellos interesados en conocer más acerca de las herramientas para humanizar sus servicios.

 

 

El último Programa Especial incorporado en 2019 al SECYTEF ha sido la apertura de un SERVICIO DE MEDIACIÓN, en el que se puede solicitar:

         Mediaciones para USUARIOS, ya sean personas físicas o empresas.

         FORMACIÓN en Mediación: general, técnica o específica en los ámbitos que se solicite.

El Programa está coordinado por Mercedes Matás Castillo, colaboradora especialista de SECYTEF.

MIL FORMAS DE AMAR

SECCIÓN CUENTOS: EL NIÑO DE FLOR DE ALIAGA

Quise volver al recinto de mi patio, al aroma esponjoso del huerto, y a la sombra protectora de los chopos. Quise contemplar de nuevo la ribera del río en su paso dulce hacia el pueblo, donde la tierra deshecha se endurece abrazando la piedra, y quise dejar atrás la sequedad del tomillo, la embriaguez del espliego y la afilada aguja de la aliaga adulta. Llené la mesa de verdura fresca, para apaciguar el dolor de la soledad. Pero mi huerto está incendiado de desesperanza, tras tu ausencia. Mis ojos se arrasan con la mirada salobre de los prados del norte de la laguna, donde crecen juncos y puccinellia.

Te conocí en la ermita, observando zampullines, cigüeñuelas, gaviotas reidoras, patos y avocetas. Decías admirar su empeño para establecer los nidos. Me pareciste un hada, vestida de siglo XX. Piel pálida, suéter negro, ojos aguamarina. Tu boca, sin maquillaje, mostraba con precisión la línea de su contorno, dejando escapar la voz como el vaivén de las aves. Tus manos parecían flotar, ligeras, sin decidir asiento concreto. Me hablaste, sin embargo, de deseos de permanencia, de buscar nuevos bríos en este paraje distinto, para superar fracasos que conocí con el tiempo: un matrimonio infeliz y abortos en vez de hijos. Deseabas un nido lleno, como el que habita en el sacro humedal de La Laguna. Dedicamos muchas tardes, entre rutas de caminos y paseos esteparios, a ver abrir las estrellas, riendo, mano con mano. La Virgen del Buen Acuerdo, ¿habría aprobado el nuestro? No preguntamos a nadie. Yo tendría el hijo ansiado con el hombre que me amaba, pero, en clave, sería nuestro.

Ese invierno fue distinto. Por un lado, la ilusión; por otro, la ruptura —que supusimos final— de tu aciago matrimonio. Decías sentirte segura para dejar los maltratos. Con los primeros albores de la primavera, resultaste ave de paso, como la grulla o el ánade. La querencia fue más fuerte. Os convencisteis de otra oportunidad poniendo tierra por medio de todo lo conocido.

 

Pese a cuantos me acompañan, quedé sola en la laguna. El aire se hizo tan denso que a duras penas llegaba a darme aliento. El niño tiene los ojos de su padre… con tu mirada. El rizo de su pelo lleva impreso mi color… pero mantiene tu tacto. Su boca sigue la línea de un dibujo genético, pero habla y canta desde la melodía de tu voz. Y, cuando yo estoy triste, él tiene asma.

 

Ahora sé que tu partida era inevitable, que lo nuestro fue un sueño. El tiempo, con parsimonia, remienda las cicatrices; aunque, absorto en su incansable ciclo, no se ha dado cuenta de la secuela de aquel dolor infinito: ya no miro las estrellas, ni aguardo saber de ti. Solo La Laguna sabe de aquel anhelo imposible. Al menos, el hijo existe, sirviendo, como la aliaga tierna, de esperanza amarilla en el desierto del sentimiento.