EL ANFITEATRO PRESENTA A SUS PERSONAJES

Después de varios meses de ensayos, queremos compartir con el público las primeras palabras. Con la timidez propia de los comienzos y, a pesar de mil obligaciones que nos limitan el tiempo, las horas con estos jóvenes nos sanan, las risas crecen y vuelve la esperanza.

Gracias.

 

 

FANNY. —“La banda” … Lo dices como si fueran delincuentes… A mí me parece muy bonito que se preocupen por ser buenos mediadores.

 

NOEL. —Claro, todo empezó por eso, porque se ríe de dos chicas del Instituto y ellas no dicen nada.

ROBERTO. — ¿Y tú por qué te metes? Si no dicen nada, será porque están conformes y no les importa, ¿no te parece?

 

El teatro es una pequeña vida cotidiana en movimiento. Un espejo de nuestro día a día, al mismo tiempo, que la fantasía de una realidad distinta y ¿por qué no? mejor. El gran secreto es que nuestro cerebro, a la hora de sentir, no distingue entre realidad y fantasía: si es capaz de sentirlo, desata los mismos canales de información hacia el resto del cuerpo que cuando es real… Y es entonces cuando creemos en que el dolor, la esperanza y la magia son ciertos.

FELICIDAD

 

ROBERTO. —No sé qué hacemos otra vez aquí. Ya hemos pasado por esto. Tenemos nuestro acuerdo.

NOEL. —Yo no tengo nada más que decir. Total, no se me ha hecho caso.

MARGA. —Así que, por lo que decís, entiendo que para vosotros es importante tener un acuerdo (señala con la mano abierta hacia arriba a Roberto) y que os hagan caso (señala con la mano abierta a Noel), ¿es así?

ROBERTO. —Más o menos.

NOEL. —Hubiese estado bien, pero ya ves. Si ya hemos hecho la mediación con la profesora, ¿a qué os metéis ahora vosotros?

ADELO. —Somos vuestros compañeros. Como estéis nos importa. Afecta al clima del centro. ¿Estáis satisfechos de cómo ha quedado el resultado?

 

 

ELÍAS. —Un momento, chicos, que yo me aclare. Vamos por orden. El tema chicas, ¿es el tercero o queréis tratarlo ahora?

 

RESPETO

VERDAD

 

JOSEMA. —¿Estás segura de eso, Fanny?

FANNY. —Totalmente, Josema. Yo misma he hablado con el chico en cuanto su tutora me lo comunicó. Se llama Alejandro.

JOSEMA. —Ahora mismo voy a consultar el sociograma a ver cómo está considerado en su clase. No sé qué se nos ha escapado. Habrá que hacerle una evaluación de asertividad y autoestima. Necesitamos estimular su resiliencia… Ay, ¡Dios mío! ¿De otro centro? ¿Dices que el agresor es de otro centro? Eso lo complica todo.

 

NARRADORA. Según cuenta Michael Ende, Momo tuvo suerte de sentirse acogida por gente tan amable. Aunque, lo más extraordinario en la historia de Momo es que… Momo sabía, como nadie, … escuchar”.

¿Qué? ¿Que eso no es especial? ¿Han dicho que cualquiera sabe escuchar?

Muy pocas personas saben escuchar de verdad. Tal vez, a la manera de los antiguos, necesitemos de nuevo un anfiteatro donde, esta vez, nos entrenemos como naciones en busca de paz. Os invitamos a recordar esa manera “única” que Momo tenía de escuchar.

Publicado en educación, mediación.