JOSÉ VICENTE, MI MAESTRO FAVORITO

Entrevistamos a José Vicente Sánchez García, maestro recién jubilado, fuente de inspiración de vocaciones. Para siempre, en el grato recuerdo de nuestros hijos.

José Vicente no tiene aspecto de jubilado. Su mirada inteligente y sus maneras juveniles contrastan con su nueva condición teniendo tan solo 60 años.

J. V.: “Llevo 40 años de servicio y he tenido miles de niños en mis clases. Cumplía los requisitos para jubilarme con antelación y lo he solicitado”.

E: Cuéntanos, José Vicente, ¿Cómo ha sido tu trayectoria por las aulas, todos estos años?

J. V.: Los primeros años estuve en Zeneta, Los Ramos, cada año en un sitio, dentro de la Región de Murcia: La Paca de Lorca, Ceutí, Santomera, Zeneta… Vivía en Beniel y me desplazaba. Cuando me dieron la plaza definitiva, me fui a Bigastro, en Alicante, que queda a 13 Km de mi pueblo. Allí estuve 22 años. He sido Jefe de Estudios durante 15 años, pero nunca he dejado de ser tutor, porque lo que más me gusta es dar clase y era condición imprescindible. Hace 10 años, vine con mi familia a Murcia, con la intención de facilitar a mi hija sus estudios de medicina. En los últimos 8 años, he estado en el CEIP Nuestra Señora de Atocha, en Murcia capital.

He pasado por muchos colegios y he conocido a muchos profesores. Aprendo de todo el mundo: de los buenos, para adaptar sus virtudes a mi forma de ser, y de los malos, para tener claro lo que no quería ser. Me fijo siempre en comportamientos, actitudes, la forma de ver y sentir la escuela… De todo se aprende.

E: Eres un maestro muy querido por los alumnos y, me consta también, que respetado y admirado por los padres. ¿Cuáles son tus claves en la enseñanza?

J. V.: Mi prioridad es dar clase, porque me encanta dar clase. Hoy en día siento menos motivación por cosas ajenas a las clases. Cuando se apuesta por las actividades extraescolares y falta tiempo para lo otro, la prioridad es distinta, claro. Ahora, hay una apuesta fuerte por el bilingüismo y todos los niños no llegan a ello. También, hay exceso de proyectos extraescolares que restan horas de clase. Este año, por ejemplo, yo he perdido 22 horas por motivos “extra”. Pero no es cuestión de quejarse. La escuela en la actualidad es así.

Me considero y maestro de enseñar al modo clásico.

E: Querido José Vicente (no puedo evitar reírme), define clásico por favor, porque me han llegado oídas de que motivas a los niños con incentivos muy originales. Algunos, incluso, quieren ser profesores de geografía e historia gracias a ti.

José Vicente también ríe y lo animo a ser más preciso con lo de “clásico”.

J. V.: Verás, yo hablo mucho a los niños. Intento no imponerme gritando, sí convenciéndolos de que cierta disciplina y silencio son necesarios para seguir el hilo de la clase. Siempre hay que adaptarse al material humano que te llega cada año. En concreto, los dos últimos cursos de 5º y 6º de Primaria a los que he dado clase de sociales, aprendieron a escuchar para avanzar.

Si tuviera que resumir un poco mi sencilla forma de enseñar sería:

Antes que nada, los niños tienen que aprender a estar, aprender a escuchar y, por último, aprender a estudiar. También los maestros deben aprender a estar, aprender a escuchar a sus alumnos y aprender a explicar.

Es fácil decirlo, pero es más complicado llevarlo a cabo.

En la materia de historia, no les pido que memoricen grandes cosas. Les hablo mucho y ellos, en casa, tienen que ir contestando unas 50 ó 60 preguntas que les pongo de cada tema. Eso les sirve de repaso y de estudio para centrar lo importante.

En la materia de geografía de España y Europa, estudiamos con mapas y resúmenes que tengo estructurados hace ya mucho tiempo. Yo no pongo deberes de escribir, sino que les pido que estudien los temas y los datos. Luego, hacemos repaso con mapas y nombres. Hay niños que disfrutan sabiendo estas cosas y yo me siento muy bien viéndolos motivados. Cuando consigues que escuchen y eres consciente de que el mensaje les llega, se producen momentos mágicos en el aula: los niños disfrutan aprendiendo y eso es impagable.

E: Has hablado de motivación, ¿Qué métodos son tus favoritos?

J. V.: Funciona bien el refuerzo positivo, no el negativo. Yo no castigo a los más flojos. Lo que hago es premiar al que se porta bien y a los que sacan sobresalientes. Obtienen pequeñas cosas de reconocimiento y eso les hace muy felices. Por ejemplo, les doy una tarjeta de oro (dorada, vamos) a los que sacan entre 9,5 y 10 en los ejercicios de examen. Y una de plata a los que sacan entre 9 y 9,5.

Algunos alumnos me dicen que las tienen puestas en las paredes de su habitación. También he usado bolígrafos dorados que los tenían quienes sacaban mejores notas. En fin, pequeñas cosas que a mí me han ido bien, porque no olvidemos que son niños.

E: Muchos padres y profesores se quejan de las dificultades de comunicación con las nuevas generaciones, ¿Cómo lo ha llevado José Vicente?

J. V.: El truco está en la forma de tratarlos: no como niños pequeños, sino de tú a tú, sin aspavientos. Yo los respeto mucho y ellos me respetan a mí. Los niños sorprenden todos los días con las muestras de sentido común y de madurez que tienen, siempre que se les dé la oportunidad para expresarse ante alguien que escuche.

E: ¿Crees que los niños de ahora les gusta estudiar más o menos que antes?

J. V.: Yo intento que el estudio sea un valor, porque si se acostumbran a sacar buenas notas, les gustará ser buenos estudiantes. Una frase con la que ellos se ríen mucho es cuando les digo: vosotros, ¿queréis ser paseantes o estudiantes? Pues si queréis sacar buenas notas en los cursos superiores, tenéis que estar dispuestos a pagar el precio, es decir: estudiar mucho.

Soy consciente de que cada cual puede tener su opinión y trato de relativizar, tanto halagos, como críticas. Todos no podemos gustar a todos.

E: Al día siguiente de nuestra entrevista, José Vicente celebraba una comida con el claustro de profesores del CEIP Nuestra Señora de Atocha. A todos, feliz comida y, a José Vicente, feliz y jubiloso descanso.

¡Muchas Gracias, José Vicente!

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FINALIZADO EL I CURSO FORMATIVO EN HABILIDADES COMERCIALES Y DE ATENCIÓN AL PÚBLICO EN TABISAM, TORREVIEJA (ALICANTE).

Del 1 al 16 de julio de 2019

Con un buen humor extraordinario y a unas horas intempestivas, en pleno mes de julio mediterráneo, el personal comercial de la empresa de materiales de construcción TABISAM, ha compartido unas horas de experiencia en ventas y comunicación positiva en las instalaciones de Torrevieja.

La empresa TABISAM es un referente en el sector de la construcción en Murcia y Alicante. Entre sus clientes se encuentran promotoras, constructoras, profesionales y particulares. Disponen de una amplia gama de materiales de construcción. Cuentan con una red de centros propios y exposiciones en Alicante, Torrevieja, San Miguel y Los Montesinos. Tienen planta propia de fabricación de morteros y hormigones frescos, así como plantas para la fabricación de prefabricados de hormigón.

Hemos compartido espacios más de veinte personas, entre comerciales externos y vendedores dentro de la exposición, con una duración total de 18 horas.

El curso ha sido diseñado específicamente para TABISAM. El objetivo que me marqué para ello fue facilitar las actuaciones con clientes, proveedores y compañeros en las relaciones comerciales de la empresa, a través del aprendizaje de estrategias comunicativas de mejora de la eficacia en el trabajo. La metodología persigue siempre estimular la cohesión de grupo con dinámicas participativas e intercambio de experiencias.

Los contenidos han incluido:

  • Conceptos propios de la cultura de ventas, entendida como servicio a las necesidades del cliente.
  • Estrategias de inteligencia emocional aplicadas a la atención al público como escucha activa, lenguaje oral, escrito o gestual.
  • El compromiso y la actitud del vendedor profesional.
  • Habilidades para detección y gestión de conflictos en el trabajo.

El resultado ha sido altamente satisfactorio, según la evaluación de los alumnos. Por mi parte, me ha permitido conectar con un tejido humano especialmente amable y participativo, lo cual ha hecho doblemente gratificante la experiencia.

Todo un reto y un orgullo conoceros.

Inma, Silvia, Lina, Ester, José, Paco, Andrés, Meli, Mari, Daniel, Arturo, Natacha, Lola, Mélani, Isabel, Óscar, Pepe, Gaspar, Borja, Javier, Daniel, Juan, Faustino, Miguel, José Manuel…

GRACIAS CHICOS Y CHICAS, GRACIAS TABISAM.

Mercedes

CUENTO DE VERANO O EL GENIO QUE LLEVAMOS DENTRO

En realidad, desde la infancia, todo se reduce a la mayor o menor posibilidad de ser escuchados. ¿Permitimos a los niños que expresen sus dificultades o preocupaciones?¿Permitimos que desarrollen aquello con lo que disfrutan? ¿Observamos sus juegos para reconocer sus aptitudes? Y sobre todo, ¿estamos dispuestos a potenciar sus habilidades o las ignoramos o despreciamos, si no son acordes a nuestras expectativas?

La historia de refuerzos positivos o negativos al respecto va a ser importante a la hora de moldear la personalidad del niño. El temperamento y la predisposición a ciertas materias van a estar siempre presentes, pero el logro y el éxito de los niños en el futuro va a depender del entorno de aceptación o rechazo en el que se mueva su educación y cultura. Posiblemente millones de personas acaben sus días sin haber desarrollado los talentos que trajeron de herencia para aportar a los demás. O tal vez, podemos empezar a poner remedio a esta situación cambiando los principios del sistema de comunicación imperantes en nuestra sociedad.

Este cuento recoge una historia, en parte real y en parte imaginaria, pues ¿acaso puedes sentir la nieve en la cara en pleno verano? ¿O ver el futuro de un niño en el juego de hoy? Sin más preámbulos, juzguen ustedes, cuando caiga el telón.

CHARLIE, A ESCENA

ACTO PRIMERO

(Londres, 1896)

CHARLIE. ¿Estás lista, madre? ¿Sí? Recuerda, a mi señal. Eres la jefa. (Charlie arraspea y comienza a hablar, narrando la escena con voz lúgubre) La cavea queda a oscuras. El supuesto público enmudece (abre un imaginario telón, mientras sigue hablando). Las candilejas se encienden y un sonido de tormenta se escucha atronador por el foro (CHARLIE mueve todo su cuerpo imitando al viento y a la nieve en el supuesto escenario). ¡Fishhhhh! ¡Fishhhhhhh! ¡Fishhhhhhhhh! (Se agazapa en el rincón de una esquina sin dejar de hablar). Nuestro caballero siente el frío, pero no tiene miedo. Espera a que la tormenta amaine y atisba a sus captores, que pasan distraídos por su lado sin reparar en él. Durante la siguiente hora, nadie advertirá su ausencia. Se ocultará sigiloso y huirá, escurriéndose entre las huestes sin ser visto, como una sombra del pasado… Nuestro caballero ha logrado salir del castillo. La nieve le azota la cara. Aprieta su capa y confía en que la nevada oculte sus huellas de la vista de los centinelas. Con un extraño sonido de su garganta, ¡chuiic, chuiic!, llama a su caballo, Bohemio, que viene presto hacia su amo (CHARLIE hace ruido de cascos de caballo golpeando el suelo con los nudillos de la mano), y salen despavoridos, como alma que lleva el diablo, lejos de la prisión donde los habían confinado. ¿Qué aventura correrán hoy?… ¿Contra quién tendrán que luchar?… ¿Salvarán alguna ciudad en llamas?… Hoy, es solo uno el pensamiento de nuestro valeroso caballero: debe ir a otro castillo, más oscuro, más oculto, guardado por feroces criaturas y dragones implacables. (Ruge un momento, y luego pone su tono de voz natural) ¡Rápido, madre, haz ruido de fuego con los papeles!

(La madre mueve entre sus dedos las viejas bolas de papel arrugado que el chico le ha traído entre los gastados y descosidos bolsillos de su pantalón).

CHARLIE. Eso es, madre, más fuerte. (Pone de nuevo la voz melodramática). Hoy…, debe ir a ver a su dama, atrapada entre las garras de un hechicero malvado que la guarda entre rejas… Se apea de su caballo, saca su espada, corta las zarzas que le impiden el camino y trepa por las salvajes hiedras hasta la ventana de la más alta torre, donde vive su amor… Ella le está esperando y sonríe (CHARLIE camina hacia su madre)…, le abre la ventana y alarga sus brazos hacia él (CHARLIE hace gestos a la madre para que ésta se levante, y prosigue hablando)... Pero quiere su mala suerte que un enorme dragón lo vea y la llama lanzada por su boca lo alcanza en la capa, que se cubre de llamas. El caballero cae rodando al suelo, gira y gira envuelto en llamas. La dama llora y apaga con sus lágrimas los restos de fuego de la ropa de su amado. Y cuando cree que ha muerto, un hada buena lo toca con su varita y lo convierte en un mimo mágico que vuela hasta ella y se queda para siempre, para hacerla reír con sus travesuras… (CHARLIE se pone un bombín, un bigote y un bastón sin dejar de hablar) Y ahora, querido público, ¡vean y admiren al más grande mimo del mundo! ¡Vamos, madre, la clá!

(La madre aplaude y sonríe feliz. CHARLIE hace una reverencia. Por la puerta de la fría habitación entra una enfermera con cara de asombro).

ENFERMERA LASHLEY: ¡Por todos los demonios! ¿Cómo has entrado tú aquí, diablillo?

MADRE. Es Charlie, mi hijo.

ENFERMERA LASHLEY: Eso no importa. Las visitas al asilo no son hoy. Tu madre está enferma, chico, necesita reposo.

MADRE. Por favor, enfermera Lashley, tiene ocho años. Se ha escapado del orfanato para hacerme una representación; mire el atrezo, en aquella silla hemos colgado las bambali… (La mirada de la madre escruta el vacío; CHARLIE se ha ido).

 

*****

 ACTO SEGUNDO

(Seis años después. La ciudad de Londres prepara la obra teatral Sherlock Holmes, escrita por William Gillete y protagonizada por Harry Arthur Saintsbury. El escenario del music-hall donde se ensaya recibe al siguiente aspirante para el papel de Billy).

DIRECTOR. ¿Cómo te llamas, chico?

CHARLIE. Charlie.

DIRECTOR. El nombre completo, hijo.

CHARLIE. Chaplin, Charles Chaplin.