ENTREVISTA A DIONISIA GARCÍA, POETA Y ESCRITORA

DIONISIA GARCÍA, POETA Y ESCRITORA CON MAYÚSCULAS

  

Entrevistamos a Dionisia García, recientemente galardonada como Murciana del Año 2018, y por la Comunidad Autónoma de Murcia por Servicios Distinguidos el Día de la Región, 9 de junio de 2019.

Cuando frecuentas

los mismos lugares

en los años,

posible no advertir

esa pátina leve

que el tiempo deposita;

pero, ante la mirada

de otros ojos más nuevos,

aquello que veneras

aparece gastado,

lo mismo que tus manos y rostro.

No por eso la vida es menos bella

y las costumbres tienen que ser otras.

El problema es saber acomodarse,

acudir a la cita como aquel primer día

y hasta que llegue el último.

(Poema XXXIII, de Las palabras lo saben, 1993)

 

Dionisia García es ese lugar, donde la costumbre se acomoda y permanece bella, cuando declara aprender de quien escucha. Su declaración resulta tan convincente que una, ilusa, hasta cree por un segundo que puede enseñar algo a Dionisia. ¿Acaso es posible? Es solo cuestión de la mirada, la suya, que hace nuevo lo gastado y mis penas, distintas o de siempre, se desvanecen ante el interrogante de su calma.

E: Cuéntanos, Dionisia, ¿En qué consiste ese galardón por Servicios Distinguidos a la Comunidad autónoma?

D: Bueno, el Presidente me llamó y me preguntó si quería aceptarlo. Yo dije que sí, sin saber muy bien por qué. Dicen que por mi trayectoria poética y literaria, etc, etc., pero yo quiero pensar que es porque siempre me ha gustado recibir a personas jóvenes o no tan jóvenes que les gusta escribir y he pasado mucho tiempo leyendo sus escritos. Me gusta ayudarles. Siento que es indiferente, si el tiempo lo dedico a escritos míos o a escritos de los demás. Al fin y al cabo, creo que es lo mismo. Me gusta impulsar a otros que buscan orientación.

E: En la rápida vida actual, los sistemas de relaciones humanas parecen cambiar constantemente ¿Qué crees que permanece?

D: Yo estoy de acuerdo con el progreso. El problema es que las tecnologías van mucho más rápidas que el desarrollo espiritual y social del ser humano. La tecnología sirve para cosas muy buenas o para lo contrario. Si te acercas a alguien de forma agresiva, la relación va a ir mal. Si te acercas con una sonrisa, puedes entender a la persona y darle lo que necesita.

Por mi edad, noto que, al pasar cerca de la gente y sonríes, te das cuenta de que sonríen y eso es suficiente para sentirte satisfecho. Pasa, especialmente, con las personas en sillas de ruedas que agradecen esa sonrisa y esa mirada.

No quiero ser pesimista, porque este mundo tiene cosas buenas. Hay organizaciones dedicadas a los otros. Lo ideal es darse generosamente sin esperar nada, pero la contraprestación la tienes, aunque no quieras. La lección que hay que aprender en el capitalismo es que se puede renunciar a muchas cosas que no necesitamos. Venimos desnudos al mundo y nos vamos desnudos. Estamos en este mundo por tan poco que no merece la pena luchar por tener tantas cosas.

Recuerdo que fui a Fuente Álamo a hacer un documental y vi a mi hermano Pedro Luis. Murió tres días después. Cuando algo te afecta, te das cuenta de lo poco que valen las cosas.

 

Un día no estaremos en el ser,

en este ser de hoy,

de nosotros y de todas las cosas;

habremos sido aliento,

humo,

rosa,

crespones encendidos,

colores,

carcajada,

agua,

risa,

fuego,

llanto,

chispeante zozobra,

aburrimiento,

cadena,

trance,

alas,

enarmonías,

números,

enseres,

acribadas y mínimas materias,

destierro,

libertad áurea.

Suspendidos de ignoradas atmósferas,

miraremos distantes

esos puntos que fuimos

y quedaron en otros

sin posesión alguna.

 (No estaremos, de El vaho en los espejos, 1976)

 

E: Los seres humanos construimos y destruimos, desde a nosotros mismos, a nuestros semejantes y al entorno, con los ecosistemas que nos rodean. Sin duda, necesitamos hacerlo mejor de lo que lo hemos hecho hasta ahora. ¿Dónde está, según Dionisia, la clave para mejorar?

D: Los gobiernos y los capitalistas pueden hacer que el mundo tenga o no para comer. Las ONGs palían algo, pero hay que hacer un reparto mayor. Veo muy bien los gestos de los millonarios que ayudan a causas nobles. Son gente concienciada con la pobreza y no me parece bien que reciban críticas. Lo importante es que dan a los demás y hacen un bien. Si se desgravan o no, no importa. Lo cierto es que hay que ayudar a los demás. No tenemos más solución. Y desarrollar energías limpias, para cuidar el planeta.

E: Si tuvieras el poder de poner tres cosas y quitar otras tres en el mundo, ¿qué quitarías y qué pondrías?

D: Pondría amor, generosidad y respeto, el no pasar por el otro como si fuera un objeto.  También controlaría el progreso y las redes sociales.

Quitaría la violencia, por todas esas muertes de seres inocentes en muchos países.

Quitaría el racismo o desprecio a las razas diferentes.

E: ¿Y la tercera cosa para quitar? Dionisia calla en busca de respuesta. Al cabo de unos pocos segundos, se vuelve a preguntar:

D: ¿Tú qué quitarías?

E: Y la encuestadora encuestada responde: la mentira, origen de casi todos los males. Dionisia gesticula ampliamente:

D: Oh, sí desde luego. Lo suscribo totalmente. Quitamos la mentira, claro, claro.

E: Y entre acuerdos y risas, es hora de despedirnos, hasta siempre.

¡Muchas Gracias, Dionisia!

Publicado en educación.

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